(Selección de Josep Valls).

La franquicia social

. miércoles, marzo 24, 2010
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Por Leticia Rebeca Gasca. Diré una aparente locura: casi todos los grandes problemas de la humanidad han sido resueltos por alguien, en alguna parte. Lo frustrante es nuestra incapacidad para reproducir esas soluciones.

Y aunque también es importante apoyar las ideas innovadoras que pueden transformar el mundo, quizá deberíamos dedicar más esfuerzos a encontrar qué está funcionando en otros lugares, aprender de ello y adaptarlo a nuestra localidad.

Por ejemplo, qué están haciendo en otros sitios contra la desnutrición infantil, contra el desempleo, para mejorar la calidad de vida en las grandes urbes, etc. La meta sería reproducir, por ejemplo, los resultados de un exitoso programa de desarrollo social, pero no el programa al pie de la letra. No se trata de clonar organizaciones exitosas, sino de analizar de las mejores prácticas y adaptar ese conocimiento al contexto y a la cultura local.

En eso consiste uno de los conceptos que puede revolucionar la labor de las organizaciones sin fines de lucro en el mundo: la franquicia social.

Desde la década de 1920, la franquicia se ha convertido en una de las formas de organización dominante de nuestro tiempo. Hoy, 50% de las ventas minoristas en Estados Unidos se realizan en franquicias.

Si bien existen grandes diferencias entre los sectores con fines de lucro y sin fines de lucro, lo que limita la analogía, la franquicia ofrece algunas ventajas para las empresas sociales que luchan por crecer.

Quizá la mayor aportación es el valor de un programa probado. Aprovechar la experiencia y el conocimiento ya desarrollado aumenta la velocidad de ejecución y las posibilidades de obtener los resultados deseados. Sencillamente, la replicación puede reducir el riesgo de fracaso. La adopción de un modelo reconocido también puede hacer que sea más fácil atraer recursos.

Por último, en virtud de ser parte de un sistema más amplio, los programas locales pueden obtener acceso a recursos y conocimientos en áreas como la recaudación de fondos, recursos humanos, y los servicios jurídicos que pueden resultar onerosos para una sola unidad. También serán capaces de aprovechar las ideas y los conocimientos generados por otros sitios.

Una de las franquicias sociales más innovadoras en México es Daunis. Si quieren conocer más, visiten su sitio.
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¿Todas las empresas son empresas sociales?

. jueves, marzo 18, 2010
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Por Leticia Rebeca Gasca. Durante la última década, el término empresa social se ha convertido en una forma elegante de describir a las organizaciones que, en sus intentos de cambio a gran escala, eliminan las fronteras tradicionales entre los fines de lucro y el sector sin fines de lucro.

Sin embargo, con ello se corre un riesgo: que la palabra “social” disminuya la percepción del valor de la contribución de las empresas ordinarias, es decir, aquellas que desde hace cientos de años han creado miles de puestos de trabajo, mejoran la calidad de los bienes y servicios y, finalmente, elevan el nivel de vida.

Por ejemplo, las historias entrelazadas de los negocios y la salud sugieren que todo emprendimiento es, de cierta forma, un emprendimiento social. La gente tiende a pensar que los avances en la atención de la salud son los logros del gobierno o el sector social. Sin embargo, la experiencia demuestra que las empresas han hecho mucho por la salud de la población en el último siglo y medio

A mediados del siglo 19, la mayoría de la población de América Latina tenía ingresos bajos que destinaban casi en su totalidad a adquirir comida, ropa y vivienda. Debido a que no había refrigeración o la capacidad para el transporte de alimentos a larga distancia, la mayoría de personas subsistía con alimentos locales, que en el caso de zonas con climas extremos se traducía en una dieta pobre significaba la mala nutrición. La calidad de vida y la salud de la población en general han mejorado y uno de los principales factores que lo hicieron posible fue el aumento del consumo de productos de mayor calidad y mejores servicios.

De igual forma, la propagación de los ferrocarriles y de otras formas de transporte durante el siglo 19 permitió algo casi sin precedentes en la historia de la humanidad: la conquista del tiempo.

El mayor movimiento de personas y mercancías redujo la vulnerabilidad de la población a las variaciones cíclicas. (especialmente en las zonas rurales, aunque aún hay mucho por hacer) Incluso en el invierno, era posible comprar alimentos desde lejos. Como resultado, el consumo de carne, productos lácteos, frutas y verduras aumentaron.

Otro caso de éxito que demuestra que (casi) todo emprendimiento es social son los teléfonos celulares, ya que pueden estimular el desarrollo de nuevos modelos de negocio, nuevas empresas, nuevas tecnologías, y, por tanto, el crecimiento económico. Varios estudios realizados en los últimos años han descubierto que un aumento de 10% en penetración de telefonía celular en países en desarrollo aumentaría la tasa de crecimiento anual per cápita del producto interno bruto (PIB) en casi 1 punto porcentual. Si consideramos lo anterior en un país que crece 2% anual, se duplicaría el ingreso per cápita en 36 años. Si su tasa de crecimiento se elevó a 3%, los ingresos se duplicarán en 24 años. En 4% por año, la riqueza por persona se duplicaría en sólo 18 años.

El efecto económico multiplicador de los teléfonos celulares es enorme.
Este crecimiento, a su vez, permite mejorar la salud y la nutrición por permitir que las personas consumen bienes y servicios mejores.

Como Muhammad Yunus, fundador del Banco Grameen y ganador el Premio Nobel de la Paz, dice: "los ingresos son la mejor medicina".
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Las mujeres ausentes

. miércoles, marzo 10, 2010
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Por Leticia Rebeca Gasca. Según Amartya Sen, premio Nóbel de Economía de 1998, faltan en el mundo 100 millones de mujeres, porque han muerto prematuramente a causa de la discriminación y violencia.

Las explicaciones de este descenso son perturbadoras. Es conocido que hay negligencia hacia las niñas. Los fetos de niñas se abortan y los bebés del sexo femenino se dejan morir al nacer. En la India, la Encuesta Nacional de Salud Familiar reveló que el número de muertes de niñas de 1 a 4 años se estima en 1.5 veces más que el número de muertes entre los niños de la misma edad. Esto se debe a la relativa negligencia nutricional y médica hacia las niñas (a esta edad, el amamantamiento termina).

La pregunta es, ¿la ley puede sobre la cultura? El gobierno de la India acaba de prohibir las ecografías para las mujeres embarazadas menores de 35 años. La medida apunta a impedir que las parejas sepan el sexo del feto y aborten si es una niña, debido a que por cuestiones culturales y económicas se valoriza más la llegada de un varón.

No obstante, pese a las prohibiciones vigentes, los estudios para conocer el sexo no dejaron de ofrecerse. “Pague 500 rupias y ahórrese 50,000”, decía el slogan de una publicidad de un centro médico en el que se practicaban exámenes prenatales. El ahorro se refería al dinero de la dote que una familia deberá desembolsar en el futuro si eventualmente tiene una niña.

En la India, los varones trabajan para la familia, cuidan a sus padres y preservan el apellido. Las niñas se van y contraen matrimonio. Pero es el sistema de dote el que determina la preferencia por los varones. La práctica, aunque es ilegal, es muy usada. La familia de la novia debe pagar a la del novio el equivalente al salario de varios años de un trabajador como dote. Esta costumbre puede hacer que las familias queden endeudadas durante varios años.

El aborto por selección de sexo, sin embargo, no se limita a la India. Se ha vuelto una práctica generalizada en Asia Oriental, y en particular en Corea del Sur y en China. Es lo que Amartya Sen describe como “un sexismo de alta tecnología”.
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