(Selección de Josep Valls).

Malos empleos ¿en buenas empresas?

. lunes, septiembre 05, 2011
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Por Leticia Gasca. Ya todos nos enteramos del nuevo escándalo en el mundo de la RSE: la conocida firma textil española Zara compró prendas fabricadas por inmigrantes bolivianos y peruanos sometidos a condiciones de trabajo similares a la esclavitud.


El caso fue revelado por un grupo de periodistas que acompañaron a fiscales del Ministerio de Trabajo de Brasil que liberó a 15 personas que trabajaban en condiciones degradantes en dos talleres clandestinos de Sao Paulo y que fabricaban ropa para la empresa AHA, suministradora de Zara.
La controversia es clara: una empresa que reporta sus acciones de responsabilidad social y sustentabilidad, se ve involucrada en un escándalo de explotación laboral.
¿Cuál fue la respuesta de Zara? El grupo español Inditex, propietario de la marca, negó cualquier responsabilidad en las irregularidades y básicamente, le echó la culpa a su proveedor, ya que violó el Código de Conducta para Fabricantes. Sin embargo, las autoridades brasileñas consideran que a pesar de ello, la empresa Zara tiene la obligación de conocer a ciencia cierta cómo se están produciendo sus prendas.
El caso de Zara no es único en tu tipo, otras firmas de diversos sectores se han visto envueltas en escándalos similares, sin embargo, lo que hace la diferencia es la forma en la que se enfrenta el escándalo.
Por ejemplo, Apple encontró en la auditoría anual que realiza en todos sus centros de producción, que tres fábricas de componentes en Asia usaban mano de obra infantil. En este caso, la misma empresa descubrió la situación, la expuso a la opinión pública y tomó medidas estrictas con los proveedores.
La realidad, es que casi todas las grandes empresas subcontratan proveedores y es difícil corroborar que todos cumplen las normas laborales. Sin embargo, como explica Oxfam en su estudio “Moda que aprieta”, las empresas tienen la obligación de garantizar los derechos laborales en toda la cadena de valor como un primer paso para ser auténticamente empresas socialmente responsables, es decir, que la responsabilidad social empieza desde adentro, siendo responsables con quienes hacen posible que la empresa exista. Siga leyendo >>>

Lo bueno, lo malo y lo feo… de las microfinanzas

. miércoles, agosto 17, 2011
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Por Leticia Gasca. La industria de las microfinanzas empezó plagada de escepticismo, no se creía que la población de bajos ingresos fuera capaz de pagar sus deudas. Tiempo después, el premio Nobel de la Paz que se otorgó a Muhammad Yunus puso el tema sobre la mesa de las escuelas de negocios y organismos dedicados al desarrollo. En tiempos más recientes se ha empezado a cuestionar seriamente el impacto real de estas instituciones financieras en la sociedad.

El nacimiento formal de las microfinanzas se debe a Muhammad Yunus, quien cuando era profesor de economía una universidad en Bangladesh, descubrió la desatendida demanda de créditos bancarios entre la población de bajos ingresos. La banca comercial de aquel país no estaba dispuesta a prestar a grupos de bajos ingresos, así que realizó algunos préstamos con dinero de su propia bolsa. Al observar que prácticamente todas las personas a quienes había prestado le habían pagado a tiempo decidió fundar el Grameen Bank, también conocido como el banco de los pobres. Actualmente, el Grameen Bank atiende a 5 millones de clientes, la mayoría mujeres, y tiene más de 2,000 sucursales.

En los últimos años el desarrollo de las microfinanzas en América Latina ha sido extraordinario, a tal grado que las instituciones de la región cuentan con cerca de seis millones de clientes. Este crecimiento ha sido el resultado de la entrada de los bancos tradicionales al negocio y de la transformación de ONGs (Organizaciones No Gubernamentales) en entidades financieras formales.

Justamente ese es el caso de la mexicana Compartamos Banco, que dio sus primeros dos créditos como ONG en 1990. En el año 2000 se convirtió en una sociedad financiera de objeto limitado, mejor conocida como Sofol; en 2006 se convirtió en banco y un año después entró a la Bolsa Mexicana de Valores.

Sin embargo, las instituciones microfinancieras han sido criticadas incluso por Muhamad Yunnus, el creador del Grameen Bank, quien considera que en muchas ocasiones se abusa en las tasas de interés. El profesor Yunus prácticamente calificó de “tiburones financieros” a instituciones micofinancieras que, citándolo textualmente, estaban “abusando de la gente pobre”.

Las microfinancieras obtienen el dinero de la banca de desarrollo a una tasa de interés de 12 por ciento y en algunas instituciones en México lo prestan con un interés de hasta 80 por ciento. Eso explica que en los últimos seis años el número de empresas involucradas en el negocio haya pasado de 10 a más de 150, tan solo en el país. Las instituciones microfinancieras en México ya atienden a poco más de un millón y medio de personas y el monto del crédito que otorgan es en promedio de unos 700 dólares americanos.

Otra crítica común que se realiza a este negocio es que en una sociedad con una pobre cultura de finanzas personales, las microfinancieras pueden llevar a la gente a endeudarse de por vida. Es famoso el caso de una mujer en Nicaragua que tenía un pequeño negocio para el cual estuvo pidiendo diversos microcréditos, y al final quedó debiéndole a 19 microfinancieras. La realidad es que el endeudamiento puede hacer mucho más vulnerables a quienes menos tienen ya que los programas de microcrédito no hacen nada por cambiar las condiciones estructurales que crean la pobreza.

Por ello, la gran pregunta sería qué hacer para que las microfinancieras sean efectivas en la promoción del desarrollo. Sin duda, es importante empezar por impulsar la capacidad emprendedora de quienes piden un préstamo para un negocio. Otra propuesta es considerar la fusión de instituciones microfinancieras para hacer frente a los altos costos operativos.

Quizá la clave para lograr que el impacto de las microfinancieras en la población sea más positivo que negativo sea recordar que ofrecer servicios financieros a grupos de bajos ingresos es solo una pieza del rompecabezas y no debemos ceder al sistema financiero toda la responsabilidad de erradicar la pobreza.
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“Las grandes empresas se construyen sobre la confianza” - Tony Hayward, ex presidente ejecutivo de BP

. miércoles, julio 20, 2011
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Por Leticia Gasca. Irónico. Uno de los catalizadores más poderosos en la evolución de la responsabilidad social empresarial se escribe con dos letras: BP.

A lo largo de la última década, BP cultivó la imagen de empresa “verde": incluso dejó de lado el nombre que usó durante casi 60 años, British Petroleum, y promovió la percepción de ser una empresa que mejora el mundo.

Paradójicamente, en abril de 2010 la plataforma Deepwater Horizon, ubicada en el Golfo de México, explotó. El suceso, en el que murieron 11 empleados, se trata del derrame petrolífero más grande en la historia del Golfo.


Ya ha transcurrido más de un año y es posible realizar el recuento de los daños: una catástrofe ambiental difícil de remediar; pérdidas por más de 15 000 millones de euros (lo que constituye un récord para las empresas británicas), la reducción en 40% del valor de la compañía y una reputación seriamente mermada, que será difícil cambiar.

Sin duda, el suceso puso en la mira la importancia que las empresas sean buenas ciudadanas corporativas, que identifiquen y asuman su responsabilidad con el medio ambiente y la sociedad.Por ello, publiqué en la edición de julio de la revista Alto Nivel, “Ciudadanos Corporativos”, un reporte dedicado a la Responsabilidad Social Empresarial, ya que, como lo afirma Tony Hayward, ex presidente ejecutivo de BP, “las grandes empresas se construyen sobre la confianza”.

Así, si quieren entrarle a la polémica de definir qué es y no es la RSE, conocer acerca de su historia, de los retos que implica certificarla, las tendencias futuras y algunas de las prácticas más interesantes que realizan las empresas en México, busquen la revista Alto Nivel de julio o si no están en México den click aquí. Siga leyendo >>>

Cerrar la brecha digital no es garantía de desarrollo

. viernes, julio 15, 2011
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Por Leticia Gasca. Quienes seguimos las acciones de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) ya tenemos familiaridad con iniciativas que llevan a zonas marginadas computadoras y conexión a Internet. Sin embargo, por positivo que luzca, esto no es garantía de que la tecnología efectivamente impulse el desarrollo social. ¿Por qué?

La realidad es que en áreas rurales, así como en zonas urbanas de bajos ingresos, la gente no enfrenta únicamente una brecha tecnológica, hay también una brecha de contenidos. Es decir, que gran parte de la información que se encuentra en la red no es relevante para las necesidades reales de la población.

Ya se han documentado experiencias en todo el mundo en las cuales la gran empresa llega a una zona marginada a instalar equipos de cómputo y, a falta de una estrategia integral de RSE, la tecnología se convierte en una opción más de entretenimiento y no en una detonadora del desarrollo.

Sin embargo, hay sus valiosas excepciones. Uno de los proyectos que han acercado con mayor éxito las TICs a poblaciones de bajos ingresos es una empresa social mexicana, la Red de Innovación y Aprendizaje, mejor conocida como RIA.

Esta empresa, ya ha instalado alrededor de 30 centros de cómputo en zonas donde sus habitantes perciben ingresos menores a cuatro mil pesos, por lo que es común que mucha de su clientela prenda por primera vez en su vida una computadora en el centro de RIA.

El modelo del negocio es muy interesante, ya que por un costo muy bajo, la gente puede tomar diversos cursos, por ejemplo, de inglés, administración de negocios, e incluso es posible realizar la preparatoria, licenciatura o maestría en línea.

Otro curso que ofrece RIA, surgió como una respuesta a la alta tasa de desempleo en las zonas donde trabaja. La empresa social ofrece talleres que enseñan cómo hacer un currículum vitae, cómo buscar trabajo por Internet y consejos para lograr entrevistas laborales exitosas.

La mala noticia es que los centros de cómputo de RIA se ubican únicamente en el Estado de México, ya que fue el Gobierno de esa entidad quien aportó la inversión inicial para arrancar el proyecto.

No obstante, en los estados mexicanos de Chiapas, Guerrero y Oaxaca sólo uno de cada diez hogares tiene acceso a una computadora. Seguramente, de contar con el apoyo de inversionistas, empresas como RIA, podrían actuar como detonadores de conectividad en esas Entidades.

Y es que ya nadie puede negar que las TICs tienen un potencial enorme para impulsar el desarrollo, por lo que observarlas únicamente como agentes económicos resulta irresponsable. Afortunadamente, es cada vez más claro que las TICs, bien empleadas, tienen el potencial de lograr que miles de personas se conviertan en protagonistas de su propio desarrollo y encuentren un empleo digno o terminen sus estudios.

Es por ello que decidí abordar este tema en la sección “Controversia Responsable” que se transmitió el miércoles 12 de junio en del programa Rumbo Responsable (NoticiasMVS-102.5FM, los miércoles de 10:00 a 11:00 pm).

Si les gustaría conocer más de otras prácticas de RSE que no obtienen los resultados esperados o que incluso, generan impactos negativos, prendan su radio el próximo miércoles o escúchennos en el sitio de Internet de MVS. Siga leyendo >>>

Zacatlamanic: la tierra donde el unicel tiene siete vidas

. martes, mayo 17, 2011
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(Extracto del texto publicado originalmente en Distintas Latitudes)

Por Leticia Gasca. En Zacatlamanic, cuando se organiza una comilona, primero come la infancia. Se junta todo el pueblo con motivo cualquiera, que puede ir desde el Sábado de Gloria al aniversario del natalicio de Benito Juárez, y Doña Lucía, una indígena nahua que porta un vestido de colores armónicamente chillones que ella misma confeccionó y bordó, toma la iniciativa y empieza a repartir arroz, frijoles, chícharos y tortillas hechas a mano a los niños y niñas del pueblo. Más de la mitad de ellos y ellas son sus parientes en diferente grado.

Después, el grupo de mujeres reparte comida al resto del pueblo; una parte sentada y otra parada se congregan en algún espacio común (que en realidad son escasos: la capilla, la escuela primaria y la inspectoría) y almuerzan conjuntamente. En esta ocasión se han reunido alrededor de 150 indígenas nahuas, la mayoría platica entre sí en su lengua. Todo el mundo come y bebe en recipientes de unicel.

En una reciente visita de 10 días al pueblo de Zacatlamanic, ubicado en la Sierra Negra de Puebla, en México, participé en par de estas comilonas. Como resultado de esta experiencia, así como del ejercicio de reflexionar acerca del uso de unicel en zonas rurales, escribí para la revista Distintas Latitudes un texto que evalúa la economía detrás de este polémico y contaminante material.

Para leer el artículo completo sigue la liga. Siga leyendo >>>

LDM: sin miedo al plástico

. lunes, febrero 14, 2011
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Por Leticia Rebeca Gasca. Por norma del lugar donde trabajo (y convicción personal) siempre hago lo que tengo en mis manos para hacer uso de la menor cantidad de plástico posible, a tal grado que recientemente recibí un mail en el cual me pedían que “no le tuviera miedo al plástico”.

En el correo electrónico argumentaban que es un material durable, reutilizable, limpio y práctico. Es cierto, el problema no está en el material, sino en el mal uso que le damos.

Un excelente ejemplo de ello lo ha dado la empresa mexicana LDM, que se dedica a promover el reuso y reciclaje de objetos de plástico.

LDM, encontró que muchos de sus clientes se dedicaban al corte, proceso y comercialización de toronjas y naranjas. Para procesar toda su producción eran necesarios 4,000 contenedores de plástico. Cada contenedor contaba con capacidad para almacenar 2,000 naranjas, su vida útil era de cuatro años y su costo de 2,000 pesos mexicanos. El alto número de contenedores requería una inversión continúa en reposiciones y se generaba una gran cantidad de desperdicio.

La empresa LDM les propuso reparar los contenedores en lugar de comprarlos nuevos. Fue tal el éxito, que lograron duplicar la vida del contenedor, pasando a ocho años de vida útil. Y además le permitieron optimizar a la empresa sus gastos de inversión y reducir el impacto ambiental en un 100%.

La fortaleza de esta empresa a nivel ambiental está determinada por el uso mínimo de recursos naturales, y por la reducción y reuso de materiales, como el plástico, lo que permite disminuir la contaminación del suelo y aire, y colaborar con una cadena de valor más sustentable.

¿La moraleja? Seguiré usando la menor cantidad posible de plástico y además trataré de reutilizarlo antes de desecharlo. Siga leyendo >>>