Nuevos paradigmas en la medición de la pobreza
Por Leticia Rebeca Gasca. ¿Cómo mediría usted el nivel de desarrollo que ha alcanzado su región? ¿Qué indicadores emplearía?Muy probablemente, los indicadores que usted considere importantes serían diferentes a los indicadores que emplearía alguien que habite en otro punto del planeta.
Con esta inspiración, el informe de 1990 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) define al desarrollo humano como el "proceso por el cual se ofrecen mayores oportunidades a las personas".
Para llegar a ésta definición se tomó como base el concepto de “desarrollo” como el proceso de expansión de las capacidades humanas, que ha sido formulado por el premio Nobel de economía Amartya K. Sen.
El desarrollo, para Sen, debe estar centrado en la persona y no en los bienes, superando el reduccionismo del “homo oeconomicus”.
El Índice de Desarrollo Humano (IDH) propuesto por el PNUD se basa en tres indicadores: esperanza de vida al nacer como variable de salud, educación medida a través de índice de alfabetismo y matriculación en educación básica, e ingreso mediante el PIB per cápita.
Sin embargo, un estudio denominado “Voces de los Pobres” encontró que quienes viven en situación de pobreza valoran principalmente el empleo, la dignidad, la "libertad de elección y acción" y la "tranquilidad de espíritu".
Y ya que Sen ha llamado la atención repetidamente acerca de las personas como agentes activos, ha surgido el interés por analizar aquellos indicadores del desarrollo social que aunque son considerados como prioritarios por la gente que vive en la pobreza aún no han sido suficientemente estudiados.
La Iniciativa de Oxford sobre la Pobreza y Desarrollo Humano (OPHI) ha identificado cinco áreas clave para la medición del desarrollo, en las cuales existen datos insuficientes:
1. El empleo, particularmente la calidad del mismo así como el empleo informal
2. La potenciación ó empowerment: la capacidad de avanzar en metas
3. La seguridad física, centrándose en la seguridad contra la violencia a la propiedad y a la persona, al igual que contra la percepción de violencia.
4. La capacidad de vivir sin vergüenza, enfatizando la importancia de la dignidad, el respeto y el estar libre de humillación, una dimensión que emerge en la literatura sobre el VIH/SIDA y la exclusión social.
5. El bienestar psicológico, para enfatizar su significado, sus determinantes y su satisfacción.
Ahora bien, es importante regresar a la definición misma de desarrollo humanos y analizar si estas dimensiones que no se han mesurado para medir la pobreza efectivamente aumentan la libertad y la capacidad de elegir.
De lo que no cabe duda es que estas dimensiones están estrechamente relacionadas con la mitigación de la pobreza, e incluso pueden bloquear ó alentar los procesos de reducción de la misma.
Por ejemplo, la mayoría de los países con los IDH más bajos, son naciones que se caracterizan por encontrarse dentro de un conflicto armado ó que lo han superado recientemente.Otro ejemplo, es que la exclusión y la discriminación social de cualquier clase, limita la salida de la pobreza de los excluidos.




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