(Selección de Josep Valls).

El "ambientalista escéptico" ataca de nuevo

. lunes, mayo 26, 2008
0 comentarios

Por Leticia Rebeca Gasca. En definitiva, ésta será una semana interesante para aquellas personas enfocadas en los temas de desarrollo económico y social, ya que Bjorn Lomborg, "el ambientalista escéptico", convocó a cinco premios Nobel en Economía y un equipo de expertos para reconsiderar las prioridades en nuestro planeta y replantear así el actual Consenso de Copenhague.

Y la polémica de estas reuniones surge quizá del hecho de que el mismo organizador, Lomborg, es un personaje que capta la atención. Por ejemplo, él asegura que se exagera el problema del calentamiento global y afirma que la reducción de las emisiones no es la mejor forma de combatirlo.

Sin embargo, hay quien si cree en él. Por ejemplo, el diario británico The Guardian, lo considera entre las 50 personas que podrían salvar el planeta.

Independientemente de la opinión que se tenga respecto al Consenso de Copenhague ó a Bjorn Lomborg, vale la pena estar al tanto de lo que se concluya al final de la semana, ya que se analizarán temas como la contaminación del aire, subsidios y barreras comerciales, enfermedades, calentamiento global, terrorismo, conflictos armados, educación, género, así como el tema obligado: malnutrición y hambre.

Los expertos (y la experta) que participarán son:
- Douglass C. North, U. de Washington, Nobel, 1993.
- Robert Mundell, U. de Columbia, Nobel, 1999
- Finn E. Kydland, U. de California, Nobel, 2004.
- Vernon L. Smith, U. de Chapman, Nobel, 2002.
- Thomas Schelling, U. de Maryland, Nobel, 2005.
- Jagdish Bhagwati, U. de Columbia.
- Francois Bourguignon, Escuela de Economía, París.
- Nancy Stokey, U. de Chicago.


Ahora sólo queda esperar algunos días para conocer los resultados finales. Y si desea realizar alguna pregunta a Lomborg, puede hacerlo a través del sitio de la BBC. Siga leyendo >>>

Responsabilidad Social ¿garantía de desarrollo?

. jueves, mayo 15, 2008
0 comentarios

Por Leticia Rebeca Gasca. Hace un par de semanas tuve la oportunidad de platicar con Héctor Castillo Berthier, un importante emprendedor social, doctor en sociología y experto en temas de juventud.
Su empresa social, El Circo Volador, es una de las iniciativas más exitosas y reconocidas en todo el mundo ya que favorece la construcción de ciudadanía responsable entre la juventud.
Él me narró cómo durante el inicio de su proyecto (que ya lleva alrededor de 20 años en funcionamiento), buscaba el soporte económico de diversas instituciones, y aunque la efectividad de su modelo de cambio social estaba probado en la teoría y en la práctica, la iniciativa no era apoyada ya que otras causas, como el apoyo a la infancia, eran más vistosas para la gente que otorgaba los donativos y patrocinios.
Este caso devela únicamente la punta del iceberg de uno de los grandes retos al momento de implementar programas sociales y medioambientales.
Los métodos empleados para asignar presupuestos a los proyectos de desarrollo impulsados por organizaciones de la sociedad civil (OSC’s) poseen un defecto de fondo: en ocasiones estos montos se destinan a los proyectos más vistosos, no a los que generarán un mayor impacto social ó ambiental.
Por otro lado, debemos reconocer que algunas políticas de responsabilidad social practicadas por empresas obedecen el mismo principio: buscan únicamente generar una imagen positiva de la organización ante la sociedad, lo que no debe ser el fin en sí mismo, sino una consecuencia natural del trabajo bien hecho.
En algunas ocasiones estas iniciativas no son diseñadas ni implementadas por personas expertas en desarrollo social, por lo cual pueden inclusive llegar a generar un daño hacia el grupo que se pretende beneficiar.
Por ejemplo, ciertas compañías llevan obsequios a poblaciones marginadas, principalmente rurales. Sin embargo, al momento en el que aquellos que viven en situación de pobreza se acostumbran a que por su simple condición recibirán apoyos se crea un círculo vicioso.
Ya que la gente no se involucra en su propio proceso de desarrollo y únicamente se dedica a recibir beneficios externos su pasividad se ve fomentada.
Un hecho palpable se presentó hace una década, cuando miles de toneladas de ropa proveniente de las naciones desarrolladas fueron enviadas a África.
El resultado fue que en lugar de impulsarse el desarrollo integral de la zona, éste se vio sumamente afectado y el ciclo económico fue mermado. Las fábricas maquiladoras de ropa, que empleaban a una cantidad importante de población marginada se vieron obligadas a cerrar, ya que la población recibía tanta ropa que ya no era necesario que la comprara.
Así, cuando las campañas de responsabilidad social empresarial así como los proyectos provenientes de las organizaciones de la sociedad civil no son formuladas correctamente, se corre el riesgo de que no se promueva una mejora real y sustentable en la calidad de vida de la población, y únicamente se desperdicien recursos humanos y materiales.
Con todo ello podemos llegar a dos conclusiones. Por un lado, que efectivamente, el impacto de la sociedad organizada es gigantesco y puede ser muy positivo.
Por otro lado, no siempre la responsabilidad social genera un desarrollo social ó sustentable real, por lo cual, debemos identificar aquellas acciones que incurren en “responsabilidad social light”, y no únicamente exigir que las empresas sean socialmente responsables, sino que las actividades que emprendan en estos rubros sean llevadas a cabo de forma profesional y seria.
Siga leyendo >>>

Nuevos paradigmas en la medición de la pobreza

. lunes, mayo 05, 2008
1 comentarios

Por Leticia Rebeca Gasca. ¿Cómo mediría usted el nivel de desarrollo que ha alcanzado su región? ¿Qué indicadores emplearía?
Muy probablemente, los indicadores que usted considere importantes serían diferentes a los indicadores que emplearía alguien que habite en otro punto del planeta.
Con esta inspiración, el informe de 1990 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) define al desarrollo humano como el "proceso por el cual se ofrecen mayores oportunidades a las personas".
Para llegar a ésta definición se tomó como base el concepto de “desarrollo” como el proceso de expansión de las capacidades humanas, que ha sido formulado por el premio Nobel de economía Amartya K. Sen.
El desarrollo, para Sen, debe estar centrado en la persona y no en los bienes, superando el reduccionismo del “homo oeconomicus”.
El Índice de Desarrollo Humano (IDH) propuesto por el PNUD se basa en tres indicadores: esperanza de vida al nacer como variable de salud, educación medida a través de índice de alfabetismo y matriculación en educación básica, e ingreso mediante el PIB per cápita.
Sin embargo, un estudio denominado “Voces de los Pobres” encontró que quienes viven en situación de pobreza valoran principalmente el empleo, la dignidad, la "libertad de elección y acción" y la "tranquilidad de espíritu".
Y ya que Sen ha llamado la atención repetidamente acerca de las personas como agentes activos, ha surgido el interés por analizar aquellos indicadores del desarrollo social que aunque son considerados como prioritarios por la gente que vive en la pobreza aún no han sido suficientemente estudiados.
La Iniciativa de Oxford sobre la Pobreza y Desarrollo Humano (OPHI) ha identificado cinco áreas clave para la medición del desarrollo, en las cuales existen datos insuficientes:
1. El empleo, particularmente la calidad del mismo así como el empleo informal
2. La potenciación ó empowerment: la capacidad de avanzar en metas
3. La seguridad física, centrándose en la seguridad contra la violencia a la propiedad y a la persona, al igual que contra la percepción de violencia.
4. La capacidad de vivir sin vergüenza, enfatizando la importancia de la dignidad, el respeto y el estar libre de humillación, una dimensión que emerge en la literatura sobre el VIH/SIDA y la exclusión social.
5. El bienestar psicológico, para enfatizar su significado, sus determinantes y su satisfacción.
Ahora bien, es importante regresar a la definición misma de desarrollo humanos y analizar si estas dimensiones que no se han mesurado para medir la pobreza efectivamente aumentan la libertad y la capacidad de elegir.
De lo que no cabe duda es que estas dimensiones están estrechamente relacionadas con la mitigación de la pobreza, e incluso pueden bloquear ó alentar los procesos de reducción de la misma.
Por ejemplo, la mayoría de los países con los IDH más bajos, son naciones que se caracterizan por encontrarse dentro de un conflicto armado ó que lo han superado recientemente.Otro ejemplo, es que la exclusión y la discriminación social de cualquier clase, limita la salida de la pobreza de los excluidos.
Siga leyendo >>>