(Selección de Josep Valls).

El dinero es su principal herramienta para el cambio, consuma responsablemente

. domingo, julio 29, 2007

Por Leticia Rebeca Gasca. Los hábitos de consumo de 1 de cada 5 habitantes del planeta puede hacer la diferencia. Por tanto, quienes formamos parte de ese 20% de la humanidad que consume con regularidad estamos definiendo el futuro del planeta, así como las condiciones de vida del 80% restante.

De hecho, nuestro dinero puede ser una herramienta, ya que las decisiones cotidianas, relacionadas con lo que comemos, la manera como nos transportamos, cómo compramos, cómo producimos y tiramos la basura, cómo utilizamos el agua y la energía eléctrica tiene un impacto más allá de lo que imaginamos.

Todo ello se relaciona con el concepto de Consumo Responsable que incluye tres tipos de acciones:
1.- Consumo Ético
2.-Un Consumo Ecológico: Reducir, Reutilizar y Reciclar
3.-Un Consumo Social o Solidario, en el que entraría también el Comercio Justo

Sin duda, el ejercicio de un consumo responsable por nuestra parte es una aportación imprescindible para lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM): sólo aprovechando mejor los recursos naturales, estos podrán ser utilizados entre todos los seres humanos y ponerse al servicio del desarrollo.


REDUCIR, REUTILIZAR Y RECICLAR permite que muchas otras personas puedan acceder a lo que necesitan para resolver sus necesidades y si además practicamos el consumo responsable cuando compramos, y exigimos productos solidarios, de comercio justo y amigables con el medio ambiente, estaremos contribuyendo directamente a la mejora de la vida de muchas personas.

La incorporación del consumo responsable no tiene que disminuir nuestra la calidad de vida, más bien todo lo contrario.

Es signo de bienestar comer carne, pero deja de serlo cuando la escasa moderación en su consumo aumenta los niveles de colesterol, o comemos con tanta abundancia que son frecuentes los problemas de obesidad.

Parece "ventajoso" para las naciones más desarrolladas trasladar las industrias contaminantes a países en vías de desarrollo, ¿pero no estamos todos bajo la misma capa de ozono?, ¿no sube por igual en todo el planeta el nivel de los mares?, ¿acaso se puede establecer una frontera a la onda expansiva de un accidente nuclear?
Hace tiempo escuché que comprar es votar, y ambas acciones representan un derecho y también una responsabilidad. Estoy convencida de que comprando podemos influir en la realidad igual (y quizá más rápidamente) que votando.

1 comentarios:

Fer dijo...

Me parece una gran aportación y a la vez un muy buen consejo para los desesperados que piensan que influir en la vida social es algo prácticamente imposible y tardado.
Si bien el consumidor es el último en la cadena del sistema económico tiene el poder; pues nuestra forma de consumo es donde podemos decidir comprar los productos orientados a fomentar las actividades más provechosas para la naturaleza, seres humanos y esta actitud se impondrá en el mercado. Se dice que la única forma de influir es con el ejemplo y para influir hay que amar, y amar para usar esa energía y recorrer el kilómetro extra al leer, razonar, y tomar una buena decisión, se han terminado las excusas para quedarnos impasibles. Excelente trabajo. Saludos.